Me alejé un segundo de los cálculos para zambullirme en mis pensamientos. Estos que tienen tu nombre impregnado. Te encuentro. No necesito salir a buscarte porque te encuentro en mí. Y aunque necesite tu panza rosando con la mía, o necesite tus besos y dormir con vos... resumido en la palabra; tenerte, al menos en ese lugar, me hace sentir un poco mejor.
Hoy estoy un poco para atrás. Hoy sólo no, hace muchas horas. Releo y vuelvo leer nuestra historia, encuentro muchos errores que ya no puedo cambiar. Es como cuando te das cuenta que te equivocaste en un examen, ya está hecho. No podes borrarlo. Lo único que te queda es que cuando tengas la nueva oportunidad no repetirlos. Pero quien sabe cuando se acaban las mismas ¿no? Quizá a eso también le tenga miedo.
Es verdad mi amor. Yo nunca me decidí. Al tiempo que se me ocurre una idea, se me ocurre una duda. Esa es Lorena, así funciono. Lamentablemente estoy lejos de poder resolverlo. Menos si te tengo lejos mío para darme cuenta de cual es el tablero. Tampoco me gusta decir que sin vos no sirvo o no se a donde ir. Simplemente voy, no fijo a donde, voy.
Y si sigo releyendo encuentro más y más faltas en nuestro sendero. Y me arrepiento de no abrir los ojos, de que no hayas podido gritarme las cosas. Tenes razón, me equivoqué y desate un poco nuestro camino. ¿Pero qué puedo hacer hoy? nada, simplemente nada. La mayoría de las veces te echo al culpa a vos sin medir que yo también soy causante de nuestro presente. Me di cuenta tarde que yo fallaba. Pero vos también sabes que tengo razón en fallar. Es decir, tengo argumentos para expresar lo que expreso, y para pensar lo que te digo. Pero no por eso puedo hacernos temblar. Tenemos que madurar muchas pero muchas cosas. Espero que lejos podamos hacerlo. Que este tiempo no sea el desenlace, y que el camino nos vuelva a encontrar en una nueva estación sin final.
Te amo y no tenes una idea de cuanto te extraño.