23 de mayo de 2008
The end
Qué difícil es a veces poder dejar de pensar sin intrometer a los sentimientos. Qué difícil es darse cuenta de otras cosas, sin pensar con subjetividad. Qué difícil es hacernos cargo. Qué difícil es enfrentar algunas realidades muy cotidianas de nuestra vida. Qué difícil es cerrar las puertas, y qué difícil es dejarlas abiertas, también.
Cuándo las cosas se presentan creo que jamás esperamos el final que puedan llegar a tener. Siempre nos sorprendemos de las cosas que pasan día a día. Y generalmente, queremos pensar que todo estará mejor. No soy una pesimista más, aunque a veces lo paresco lo admito, pero a lo que quiero llegar es que jamás imaginaremos a qué puerto llegan las cosas.
Lo que sí podemos imaginar es que todo mar tiene una tempestad que atravesar. Es ahí dónde está la cuestión: Sí lo pasás o no. Si lo pasás... muestra una fortaleza inigualable. Si te quedás estancado... muestra que las cosas no están del todo bien. Hoy propongo hablar de eso: del estancamiento. Propongo que pensemos en cuántas veces quedamos amarrados a una situación, teniendo solución o no.
Propongo una liberación de la misma, que podamos salir, ser libres de ello. Es difícil a veces ¿no?. Considero además, que cuándo uno no se pone en el lugar del otro, jamás lo entendería. Y propongo también no desvalorizarse al hacerlo. Es decir, ponerse en el lugar del otro, pero no olvidarse en el cuál uno está parado. No olvidarse de lo que a uno le sucede, y de las cosas que pretendemos.
Hoy tomé una decisión dolorosa, porque a mí me duelen las cosas (aunque muchas personas piensen que no!). Es hora de darle fín a los asuntos pasados. Aunque a veces extrañe, aunque veces sienta y enloquezca.
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